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# Maquinarias de publicación ## Apuntes sobre la crisis de la autoría ¿Cómo puedes hacer cultura en México? En un país en donde los votantes y representantes eligen mirar al Norte como símbolo de aspiración y al Sur como sinónimo de pobreza, pese a un tácito [reconocimiento oficial](https://www.gob.mx/amexcid/prensa/mexico-paises-africanos-del-sur-global-y-el-pnud-intercambian-experiencias) de la pertenencia al «[Sur global](https://www.mx.undp.org/content/mexico/es/home/presscenter/articles/2020/09/intercambian-experiencias-mexico--paises-africanos-del-sur-globa.html)»; en donde el gobierno federal habla de «transformación» y «austeridad», del fin de «[esa pesadilla que fue la política neoliberal](https://lopezobrador.org.mx/2019/03/17/presidente-declara-inicio-de-un-cambio-de-regimen-en-el-pais-y-fin-de-la-politica-neoliberal/)», al mismo tiempo que recurre a la inversión extranjera, como los 1,100 millones de dólares puestos por Microsoft para «[expandir el desarrollo de la tecnología digital en el país](https://lopezobrador.org.mx/2020/02/20/presidente-anuncia-inversion-de-microsoft-por-1100-mdd-para-el-desarrollo-tecnologico-2/)» y aunque en 2020 la federación «[aumentó en 13,807 millones de pesos el monto destinado a las prestaciones de trabajadores federales](https://businessinsider.mx/amlo-aumento-en-13800-millones-de-pesos-prestaciones-de-funcionarios/)», suficiente para cubrir una renta básica anual de [3,080 pesos mensuales](https://www.eleconomista.com.mx/economia/Solo-4-de-cada-100-trabajadores-en-Mexico-ganan-mas-de-15429-pesos-al-mes-20191013-0002.html) para las 373,566 familias más pobres de México; en donde sus habitantes niegan cualquier huella de racismo, argumentan una mayor equidad entre los sexos o géneros y señalan que todo va a estar mejor, si bien la interpelación de las comunidades zapatistas [demuestra a cada instante estas ficciones](http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2021/01/01/primera-parte-una-declaracion-por-la-vida/), cuando las cifras oficiales indican que en 2020 hubo [un feminicidio cada ~9 horas](https://aristeguinoticias.com/2601/mexico/reportan-10-muertes-violentas-al-dia-durante-2020/) y [~3 homicidios dolosos cada hora](https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/603367/CPM_Informe_Anual_de_Seguridad_2020__31dic20.pdf) en relación con [el crimen organizado](https://www.forbes.com.mx/noticias-homicidios-mexico-nuevo-record-2020-pese-confinamiento-preve-gobierno/), además de estar en medio de una pandemia que «[dejará 9 millones más de pobres](https://www.animalpolitico.com/2020/05/covid-19-pobreza-mexico-coneval/)», el «poder» y el «hacer» delimitan lo que entendemos por «cultura» en México. A esto súmese la posición de México en el mundo. En tiempos prepandémicos y según [un reporte](https://cerlalc.org/wp-content/uploads/publicaciones/olb/PUBLICACIONES_OLB_America-Latina-la-balanza-comercial-en-propiedad-intelectual_v1_010115.pdf) del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, existe una balanza comercial en propiedad intelectual «ampliamente deficitaria para la región». Por cada dólar que se ganó por conceptos de derecho de autor, patentes, marcas, diseño industrial, denominaciones de origen, derechos conexos o secretos comerciales, en América Latina y el Caribe se pagaron ~8.5 dólares por los mismos conceptos. En comparación, por cada dólar que en Estados Unidos se ganó por conceptos de propiedad intelectual, este país gastó ~0.3 dólares. Esto quiere decir que la producción cultural como bien comercial gestionado por las legislaciones de propiedad intelectual en nuestra región requiere de ~750% más capital del que puede generar, entretanto, en Estados Unidos solo necesita el ~30% del capital invertido para continuar la reproducción de esta manera de hacer cultura. Con probablidad esta balanza no cambiará a favor en un mundo azotado por una crisis global recién iniciada. De las distopías que surgieron de la ciencia ficción, como un virus que se expande por toda la Tierra o un cambio climático que en las fantasías de autodestrucción anticipa la noción cristiana del fin del mundo, es urgente preguntarse de manera radical sobre el estatus ontológico de nuestras utopías, ¿cómo vivir de los sistemas global, nacional y estatal de gestión cultural cuando las distopías ya son una realidad mundial, mientras que nuestras utopías sobre la producción cultural requieren de un resultado favorable del conflicto edípico entre los homínidos y la [hidra capitalista](https://radiozapatista.org/?page_id=13233)? ¿Cómo puedes hacer cultura en México, cuando es menester gastar más de lo que puedes obtener económicamente? En el regreso de las políticas de «izquierda» en México, en 2018, con el triunfo presidencial de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el arrase de Morena en las elecciones federales ---partido político fundado por este personaje---, el optimismo de los votantes por el inicio de «[una etapa nueva en la vida pública del país](https://youtu.be/06b01i_jFZI?t=72)» y el repliegue del PRI y el PAN comienza la agresiva desarticulación de las políticas culturales implementadas durante la década de 1990. Antes de esta fecha y donde el referente inicial puede ser [el sucinto análisis](https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7440268.pdf) realizado por [Alberto López Cuenca](https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=284225) y [Gabriela Méndez Cota](https://filosofiadelapracticaeditorial.net/author/gabriela/), el quehacer cultural en México, en el sentido de trabajo remunerado, se caracterizaba por un modo de operar subordinado a las políticas económicas neoliberales elaboradas durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) y la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (1994). En un momento de desregularización económica y, con ello, del inicio de la «fuerza competitiva» entre los bienes culturales producidos en América del Norte, de manera paradójica a esta lógica de mercado, el gobierno mexicano lanzó una nueva política cultural centralizadora y altamente subsidiada. <!-- Para que pudieras hacer cultura en México antes de 2018 por lo general era necesario un desplazamiento a la Ciudad de México, Monterrey o Guadalajara o a urbes intermedias como Ciudad Juárez, Cholula, Guanajuato, Morelia, Oaxaca, San Cristóbal de Las Casas, San Luis Potosí, Tijuana, Xalapa, Yucatán o Zamora. En varias ocasiones esta migración interna de los productores culturales es posible a través de una apuesta por la precariedad laboral o gracias al privilegio del apoyo familiar, cuya expectativa es el establecimiento de vínculos profesionales o afectivos que permitirán vivir de la producción cultural. Cuando este desplazamiento es imposible, el flujo a cuenta gotas del capital brota de las secretarías estatales o municipales de cultura y de las universidades públicas de cada entidad federativa. Para el caso de las publicaciones, el capital también circula entre los periódicos y las revistas locales. Sin embargo, su diversidad es aparente, ya que su subsistencia depende del patrocinio gubernamental a través de la compra de publicidad o de la alienación. Si el caciquismo de los representantes o los empresarios locales impiden la realización de tu utopía de producción cultural, solo cuentas con cuatro opciones: renunciar a tus sueños, dejarlos como un pasatiempo, intentar un modelo mixto que al menos requiere una doble jornada laboral o el autoexilio a una urbe intermedia o hacia alguno de los tres centros económicos del país. Aun así, el «éxito» de tales empresas no está garantizado. --> <!-- TODO: analizar datos de la Caniem 1. https://aristeguinoticias.com/0302/libros/el-sector-editorial-pide-al-gobierno-federal-permitir-la-apertura-de-librerias/ 2. https://aristeguinoticias.com/0502/aristegui-en-vivo/entrevistas-completas/por-que-permitieron-abrir-a-papelerias-y-a-las-librerias-no-caniem-video/ 3. http://www.caniem.com/es/blog/producci%C3%B3n-editorial-mexicana-aumenta-26-facturaci%C3%B3n-disminuye-39-en-2015 4. https://vanguardia.com.mx/articulo/industria-editorial-mexicana-se-repliega-52-en-2017-caniem 5. https://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/letras/2016/11/29/no-estamos-en-el-mejor-momento-para-la-cultura-caniem 6. https://www.excelsior.com.mx/expresiones/2016/03/16/1081163 --> <!-- TODO: relacionar más las políticas culturales neoliberales con las tasas de crecimiento de IR y ER --> En un análisis preliminar de las tasas de crecimiento de ISBN registrados (IR) y de editoriales registradoras (ER), a partir de [una extracción de datos](https://programando-libreros.gitlab.io/herramientas/isbn-scraper/) ([código](https://gitlab.com/programando-libreros/herramientas/isbn-scraper)) del [catálogo de Indautor](https://isbnmexico.indautor.cerlalc.org/catalogo.php), es posible comparar el impacto de estas políticas culturales de 2012 a 2020 en la industria del libro en México. Durante el mandato de Enrique Peña Nieto (EPN; diciembre de 2012 a noviembre de 2018) hubo un aumento del 0.68% de IR y una disminución de 2.96% de ER. En 2016 y 2017 hubo una tasa de decrecimiento similar de IR; sin embargo, la tasa de decrecimiento de ER presenta grandes variaciones. Esto es un indicativo de que no siempre una disminución de IR implica una disminución análoga de ER; es decir, la cantidad de libros publicados no determina la diversidad de editoriales activas de manera oficial. En el actual mandato de AMLO (diciembre de 2018) la tasa de crecimiento ha sido negativa en todos los rubros, por lo que hoy en día existen disminuciones de 24.87% de IR y del 19.86% de ER en relación con el sexenio anterior. De esta caída, el advenimiento de un virus en 2020 es el principal responsable; sin embargo, el declive drástico ya está presente desde 2019. Por lo regular, los ingresos de las personas que trabajan en las editoriales no varían acorde a la plusvalía generada por la impresión o venta de ejemplares, porque la cantidad de trabajo pagado es la misma si un libro se imprime 1 o 100,000 veces. No obstante, el cese de actividades de una editorial por lo general conlleva al desempleo de estos [obreros](https://es.wikipedia.org/wiki/Clase_obrera) de la edición. Estos indicativos no permiten deducir las tasas de crecimiento de la industria del libro en México según la cantidad de ejemplares publicados o comercializados ---la extracción de plusvalía---, pero si dan una idea de la cantidad de trabajo y de obreros activos en dicha industria. <figure> <table> <thead> <tr><th>Año</th><th>ISBN</th><th>Tasa de crecimiento</th><th>Editoriales</th><th>Tasa de crecimiento</th></tr> </thead> <tbody> <tr><td>2012</td><td>27,557</td><td>NA</td><td>1,993</td><td>NA</td></tr> <tr><td colspan="5">Fin del sexenio de Felipe Calderón Hinojosa</td></tr> <tr><td>2013</td><td>29,070</td><td>5.49</td><td>2,060</td><td>3.36</td></tr> <tr><td>2014</td><td>29,291</td><td>0.76</td><td>2,088</td><td>1.36</td></tr> <tr><td>2015</td><td>29,146</td><td style="color:red">−0.50</td><td>2,124</td><td>1.72</td></tr> <tr><td>2016</td><td>27,334</td><td style="color:red">−6.22</td><td>1,910</td><td style="color:red">−10.08</td></tr> <tr><td>2017</td><td>25,643</td><td style="color:red">−6.19</td><td>1,885</td><td style="color:red">−1.31</td></tr> <tr><td>2018</td><td>27,745</td><td>8.20</td><td>1,934</td><td>2.60</td></tr> <tr><td colspan="2">Balance sexenal de EPN</td><td>0.68</td><td></td><td style="color:red">−2.96</td></tr> <tr><td>2019</td><td>25,288</td><td style="color:red">−8.86</td><td>1,803</td><td style="color:red">−6.77</td></tr> <tr><td>2020</td><td>20,846</td><td style="color:red">−17.57</td><td>1,550</td><td style="color:red">−14.03</td></tr> <tr><td colspan="2">Balance sexenal de AMLO (en curso)</td><td style="color:red">−24.87</td><td></td><td style="color:red">−19.86</td></tr> </tbody> </table> <figcaption>Figura 1. Tasas de crecimiento de la industria del libro en México: ISBN registrados y editoriales registradoras de 2012 a 2020.</figcaption> </figure> <!-- TODO: incorporar análisis que verifiquen la permanencia de los grandes actores y la extinción de los pequeños que se indica a continuación --> En el mejor escenario posible, en este sexenio los obreros de la edición han tenido ~25% menos carga laboral; en el peor de los casos, 1 de cada 5 ha dejado de estar activo o ha tenido que aumentar o diversificar su cantidad de trabajo para mantener los mismos ingresos. La industria del libro ha decrecido de manera drástica en los últimos dos años. En el supuesto donde el ISBN funciona de indicador productivo, las editoriales predominantes no han parado sus maquinarias aunque, tal vez, han disminuido su ritmo, mientras que las pequeñas editoriales las han detenido. La publicación de libros es un proceso complejo en el que existen diversos obreros ---quien escribe, edita, diseña, corrige, programa, imprime, distribuye o vende---, diferentes máquinas ---la computadora, prensa, guillotina, encuadernadora, suajadora, camioneta, caja registradora y más dispositivos para la escritura, edición, impresión, distribución y comercialización--- y distintas infraestructuras involucradas ---sistemas de telecomunicaciones, de transporte, de gestión de derechos, de administración y bancario--- que son los componentes móviles o fijos que constituyen a las maquinarias de publicación. Aunque el término «maquinaria» es homogeneizante, se utiliza para englobar los elementos que componen los procesos para la producción, reproducción, distribución y conservación de libros. En la actualidad, las maquinarias que aún permanecen activas son las que están orquestadas por editoriales con financiamiento público o cuya matriz se localiza afuera de México. Mientras tanto, las pequeñas editoriales de libros de nicho que dan diversidad a la industria se han estado extinguiendo. Por ejemplo, a partir de [un análisis puntual](https://gitlab.com/-/snippets/2074812) de [la base de datos](https://gitlab.com/programando-libreros/herramientas/isbn-scraper/-/tree/master/data) de los [20,846 IR en México durante 2020](https://programando-libreros.gitlab.io/herramientas/isbn-scraper/data/2020.json), 39 ER gestionaron más de 100 ISBN. Estos son los [_big dogs_](https://www.urbandictionary.com/define.php?term=Big%20Dog#238927) de la industria del libro en México, los cuales representan el 2.5% (39 de 1,550) de todas las ER oficialmente activas en ese periodo y el 49.4% (10,288 de 20,846) de los IR en ese año. De estos, 12 _big dogs_ son organismos públicos (15.3% IR), mientras que los otros 27 _big dogs_ son entidades privadas (34.1% IR). En relación con su matriz, 19 _big dogs_ son mexicanas (20.6% IR), mientras que los demás 20 _big dogs_ son foráneos (28.8% IR). Es decir, 3 de 100 editoriales publicaron la mitad de los libros en México durante 2020; de estos libros, 1 de cada 3 recibió financiamiento público y 1 de cada 2 mandó capital afuera de México. Estas son cifras conservadoras porque no contemplan los libros publicados con capital mixto ni las publicaciones distribuidas sin ISBN. Si tu área de trabajo son las publicaciones, para que hoy en día puedas hacer cultura en México es necesario replantear otras alternativas si no puedes o no quieres cual salmón dirigirte a las fuentes del capital: las entidades públicas o foráneas. <figure> Posición | Editorial | ISBN | Sector | Matriz ---------|-----------|------|--------|------- 1 | Universidad Nacional Autónoma de México | 1191 | Público | México 2 | Penguin Random House Grupo Editorial | 1139 | Privado | EEUU 3 | Editorial Planeta Mexicana | 861 | Privado | España 4 | Editorial Panini México | 634 | Privado | Italia 5 | Ediciones Castillo | 418 | Privado | Reino Unido 6 | Pearson Educación de México | 363 | Privado | Reino Unido 7 | Fondo de Cultura Económica | 341 | Público | México 8 | Grupo Editorial Patria | 308 | Privado | Francia 9 | Editorial Santillana | 293 | Privado | EEUU 10 | Universidad Autónoma Metropolitana | 284 | Público | México 11 | Universidad de Guadalajara | 264 | Público | México 12 | Editorial Progreso | 251 | Privado | Rusia 13 | SM de Ediciones | 233 | Privado | España 14 | Editorial Trillas | 206 | Privado | México 15 | Montenegro Editores | 178 | Privado | México 16 | Secretaría de Educación Pública | 175 | Público | México 17 | Ediciones Culturales Paidós | 174 | Privado | España 18 | Editores Mexicanos Unidos | 174 | Privado | México 19 | Advanced Marketing | 169 | Privado | EEUU 20 | Editorial Porrúa | 167 | Privado | México 21 | Sistemas Educativos de Enseñanza | 161 | Privado | EEUU 22 | Dirección General de Materiales Educativos | 159 | Público | México 23 | Instituto Nacional Electoral | 159 | Público | México 24 | Universidad Autónoma de Nuevo León | 157 | Público | México 25 | Alfaomega Grupo Editor | 152 | Privado | México 26 | Agencia Promotora de Publicaciones | 146 | Privado | México (?) 27 | Richmond Publishing | 135 | Privado | Reino Unido 28 | Editorial Océano México | 132 | Privado | España 29 | Universidad de La Ciénega del Estado de Michoacán de Ocampo | 129 | Público | México 30 | Ediciones Larousse | 124 | Privado | Francia 31 | Vanguardia Educativa Santillana Compartir | 124 | Privado | EEUU 32 | Educa Inventia | 120 | Privado | Colombia 33 | Universidad de Guanajuato | 116 | Público | México 34 | Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias | 115 | Público | México 35 | Editorial Vortex | 110 | Privado | México (?) 36 | Editorial Terracota | 109 | Privado | México (?) 37 | Universidad Iberoamericana | 107 | Privado | México 38 | Universidad Autónoma del Estado de México | 106 | Público | México 39 | Tax Editores Unidos | 104 | Privado | México <figcaption>Figura 2. Los <i>big dogs</i> de la industria del libro en México: las editoriales que registraron más de 100 ISBN en 2020.</figcaption> </figure> Ante el fin de una época de políticas culturales y sin claridad sobre el inicio de una nueva, con el análisis de los datos es posible sugerir la necesidad cada vez más emergente de una organización para quienes la cultura es más que un bien en el mercado y para quienes quieren vivir de esta sin importar su posición en las maquinarias de producción cultural. En un principio se propuso esta necesidad de organización a modo de un «consorcio». Sin embargo, Mónica Nepote advirtió un sentido de ese término que puede ser contraproducente a su intención política. Para una manera de hacer cultura opuesta a su mercantilización es menestar al menos fomentar otros tipos de economías e interrumpir los dispositivos en las maquinarias cuyas funciones son la extracción de plusvalía, sea mediante pagos o minería de datos del usuario. El establecimiento de economías es un esfuerzo que requiere la participación de quienes estén interesados para así evitar la imposición de «proyectos culturales» y la jerarquía entre sus arquitectos y sus obreros. No obstante, la interrupción de la extracción de plusvalía es posible sin minuciosos y amplios consensos. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han «digitalizado» muchos elementos críticos de las maquinarias al transformar su modo de operar en la ejecución de ceros y unos, cuya fuente no es la cantidad de capital sino de recursos técnicos para programarlas. Tal tecnificación es perceptible entre los obreros de la edición, ya que de manera constante se le exige ampliar sus habilidades técnicas para permanecer competitivos en el mercado laboral. Como clase, esta tecnificación puede permitir el levantamiento de infraestructuras comunitarias a muy bajo costo. Por ejemplo, con un capital de $300 MXN mensuales, [Programando LIBREros](https://gitlab.com/programando-libreros) ha podido satisfacer sus necesidades de comunicación, producción y distribución gracias al apoyo de [varias comunidades](https://t.me/miau2018) para la implementación de las plataformas y los servicios que nos han permitido suspender el uso de los productos ofrecidos por Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft, Adobe y compañía. Esta construcción de infraestructuras y de comunidades tan solo ha comenzado. Por la falta grave de literacidad computacional para quienes venimos del área de las ciencias sociales, las humanidades y las artes, la implementación de maquinarias de producción cultural autogestionadas huele a utopía. No obstante, esta utopía se está materializando para corroborar la factibilidad de sus condiciones de posibilidad. En su camino, cada vez hay una mayor claridad de que el trabajo concreto a llevar acabo es el ejercicio de la escritura. Las maquinarias encienden sus motores a través de la ejecución de código, en donde la programación se revela como el sistema de escritura que poco a poco hace posible la depuración de los dispositivos que no contribuyen al establecimiento de otras maneras de hacer cultura. <!-- TODO: relacionar esta organización de obreros del libro con el caso «utópico» de SciELO para los obreros de las revistas --> De la mano del _copyleft_ implícito en las comunidades que desarrollan _software_ libre o de código abierto, es posible el uso de textos ejecutables que activan [servidores de correo](https://webmail.mayfirst.org/login.php), [nubes](https://nube.programando.li/apps/dashboard), [chats](https://chat.programando.li/), [salas de videoconferencias](https://jitsi.partidopirata.com.ar/), [documentos colaborativos](https://pad.programando.li/), [repositorios](https://alambique.org/users/sign_in), [_streaming_](http://espora.org:8000/), [sitios _web_](https://sutty.nl/), [herramientas editoriales](https://gitlab.com/programando-libreros/herramientas) y demás elementos que se requieran para que puedas hacer cultura en México o desde donde sea y con quien quieras. Por lo general, el uso se da como «reescritura» de estos textos para la satisfacción de necesidades en específico. La flexibilización del _copyleft_ de las legislaciones del derecho de autor permiten absorber textos escritos por terceros sin la necesidad de pedir un permiso formal para su estudio, implementación, modificación o distribución. Si a esto se suma que esta clase de textos están pensados para su ejecución y no tanto para su lectura en un sentido literario, la minimización de los derechos reservados permite reescribir apartados específicos del código para la adaptación o el engrosamiento de funcionalidades según los intereses de las comunidades. Si es cierto que para que puedas hacer cultura en México se requiere de una constante inyección de capital estatal o foráneo, quiere entonces decir que no solo la manera habitual de hacer cultura desde esta región es ya periférica, dependiente o colonialista, sino que toda capacidad de compresión y de hacer está ya inserta en los márgenes de estos sistemas de gestión cultural. Si aún así se piensa que hay «salida», es porque, en efecto, aún no estamos «afuera». La reescritura de infraestructuras y maquinarias de producción cultural es una manera de proponer la realización de una utopía que está en fase crítica e inicial. Se han abierto nuevos retos que en unos años permitirán dar un diagnóstico sobre esta operación. De ser acertada, una consecuencia es que permanecerá latente la posibilidad de una noción de cultura allende a las relaciones mercantiles que determinan la economía desde un nivel global hasta el local y en pos del derecho a vivir de su ejercicio seas una persona autora u obrera de la cultura.